domingo, 13 de septiembre de 2009

Sobre héroes y tumbas

Extraño leer Sobre héroes y tumbas por primera vez. Recuerdo claramente que Ernesto Sábato es un mago, científico escritor que convirtió mis trayectos en una habitación cerrada, con un dragón argentino encerrado en una princesa. En ese tiempo me convertí en un fantasma con su nombre, mi identidad era una ficción dictando a los controladores Alejandra Vidal Olmos, pasajes de transporte interprovincial firmados por su sombra. Propongo un brindis por Matilde, la bienamada esposa de Sábato, por salvar la monumental novela de las llamas y convencerlo de publicarla en 1961.
Quiero leer Sobre héroes y tumbas por primera vez, como cuando Guillermo me la entregó con una advertencia que olvidé enseguida y sostuve el volumen durante todas las comidas, llenándome de Martín, Bruno y Alejandra, una obsesión voluntaria y disciplinada. Delirando y acurrucándome con el Informe sobre ciegos. Queriendo hablar de la suerte con el invidente vendedor de cachitos del parque Kennedy, cerrando los ojos para leer mejor. Terminando el libro con la boca abierta esperando una puerta. -Vengo de El túnel y “Sobre héroes...” ya se consumió, dije a quien podía ayudarme.-Ahora te toca Abbadón, el exterminador. Y el mismo Miliki me lo dio, pero no pude. Estaba encerrada en el mirador y no pude entrar. Ahora Molly y Chicho lo están leyendo, aún no llegan al Informe sobre ciegos y estoy esperando porque esa oscuridad desordenada es lo único que recuerdo nítidamente. Y siento una pequeña envidia porque quiero volver a leer ese libro, pero por primera vez. Buscaré la adaptación a historieta que hizo Alberto Breccia del referido Informe mientras resuelvo ese problema.


publicado el martes 16 de junio de 2009 en perú21

1 comentario:

Carla dijo...

oh por todos los seres sobrenaturales, que me pasa exactamente lo mismo con sobre héroes y tumbas, como será que hace dos años que lo leí y aún se me nubla la vista al recordar los pasajes del informe... y me pierdo en la oscuridad, aún para mi sin retorno. besos